Carlitos es mi hogar
___________🎶___________
Hoy me he levantado contigo en la cabeza, con una sensación de resaca emocional que necesitaba escapar de mi mente, o de mi corazón, o de mi alma, ¡yo qué sé! y no me valía con guardármelo. Ya sé que no es tu cumple ni un día especial, es un día cualquiera. Los 11 de marzo son tuyos, pero el mes pasado me quedé bloqueada, con un nudo en la garganta que me duró semanas sin saber cómo soltar todo lo que me quemaba por dentro; y hoy, de repente, ha salido, sin excesos ni florituras. Da igual que yo viva fuera, que esté en otro país o que haya cambiado de código postal mil veces; mi casa, mi verdadera casa, sigue estando en esas calles de Moratalaz donde tú siempre nos esperas.
Porque tú no te has ido, Carlitos. Tú eres. Eres esa luz que no se apaga y esa risa que se queda pegada a las paredes de los bares, a los bancos de los parques, al viento, a los recuerdos… eres eterno. Da igual el tiempo que pase o si nos veíamos menos de lo que me hubiera molado por culpa de mis idas y venidas; hay personas que son un lugar seguro, y tú eres eso para mí. Eres hogar.
Te veo perfectamente, tío. Estás en el Parque del Lago, con esa calma que solo tú tienes, mientras el resto del mundo corre como si fuera a alguna parte. Te veo con la guitarra, con esa paciencia infinita para aguantar que yo sea un puto cero a la izquierda con las cuerdas y el oído. Yo me rallo, me trabo, y tú solo sonríes, das un trago a la birra y me dices que otra vez, que no pasa nada. Qué suerte tenerte, de verdad. Es que es imposible que alguien te quiera mal. Carlos es el tío al que todo el mundo quiere abrazar, el que no tiene un solo enemigo, el que hace que la vida parezca más fácil de lo que es. Carlitos, eres luz.
Nos conocimos en el mejor y el peor momento vital, la adolescencia. ¡Qué grandes éramos! Nos pienso y nos veo con el uniforme horrible, ese jersey granate. Esas risas en el bus y esos veranos de cloro y calor en la piscina donde nos creíamos inmortales. Donde lo más importante era estar juntos, con esta gente molona. Recuerdo a mi madre preguntarme "¿Con quién vas?", y la respuesta no necesitaba aclaración "Con estos". Echo de menos ser una de estos.
Y me acuerdo de ir contigo en coche, a cualquier sitio. Quizás a un parking a enseñarme a conducir. De fondo suena Fito, “Para toda la vida”, siento que nada malo nos puede pasar. Ese momento es infinitesimal e infinito al mismo tiempo.
No son recuerdos, son verdades que viven conmigo aunque esté a miles de kilómetros de Madrid.
Me jode no haber podido decirte esto el día que nos íbamos a tomar el próximo café, el último café que nunca fue, pero supongo que tú, que me conoces de sobra, lo sabías. Hoy el recuerdo ha venido de golpe y me ha gritado a voces que da igual dónde esté yo, porque tú sigues ahí, en Moratalaz, en cualquier bar de las Lonjas, pidiendo otra ronda y esperándome para el próximo café.
Carlitos. No fuiste. Eres. Eres el rock, eres la paciencia, eres buen rollo, eres la mejor parte de mi adolescencia y el motivo por el que, cuando pienso en mi barrio, siempre sonrío.
Gracias por seguir siendo mi casa, estés donde estés. Nos vemos en la siguiente canción, tronco. No te vayas muy lejos.
________∞________

Comentarios
Publicar un comentario